Con fuertes indicios de transformación en el mercado eléctrico, las empresas de servicios públicos de energía tendrán que revisar los modelos de negocio para adaptarse a las demandas de la generación descentralizada, buscando nuevas fuentes de ingresos y tecnología.
El término "embudo de la muerte" se refiere a un fenómeno que ocurre en el sector eléctrico debido a la generación distribuida de energía. Con la creciente adopción de sistemas de generación de energía renovable, como paneles solares fotovoltaicos instalados en hogares y empresas, las distribuidoras de energía enfrentan desafíos significativos.
El impacto del Net Metering en la gestión de las distribuidoras de energía
La Resolución de la ANEEL 482/12 introdujo el Net Metering, un sistema de compensación de energía eléctrica que permite a los consumidores instalar pequeños generadores en sus unidades de consumo para reducir el consumo de energía de la red. Sin embargo, la implementación a gran escala ha enfrentado resistencia, especialmente de las empresas de servicios públicos, que no están preparadas para lidiar con la generación distribuida, especialmente la generación distribuida por fuentes fotovoltaicas (GD).
Estas resistencias están motivadas por el impacto creciente en las operaciones de red, incluyendo la inversión de flujo y las fluctuaciones de voltaje, así como los crecientes costos de inversión en la red y la reducción progresiva de los ingresos de las empresas de servicios públicos. Además, la ANEEL está llevando a cabo la Audiencia Pública 59/18 (tarifa binómica) y la Audiencia Pública 1/19 (compensación), que tienen un impacto directo en el futuro de la GD.
Aunque el Net Metering ha sido liberado, actualmente existen preguntas e inquietudes por parte de las empresas de servicios públicos con respecto a la compensación y al uso de sus redes. Sin embargo, la penetración de la generación distribuida de energía fotovoltaica es una tendencia global irreversible, impulsada por la búsqueda de una mayor autonomía del consumidor con respecto a la energía eléctrica.
Embudo de la muerte y la generación distribuida
Además, la ANEEL llevó a cabo la AP 59/18 (tarifa binómica) y la AP 1/19 (compensación), que son importantes, pero representan un bloqueo a las inversiones (este año 2,2 mil millones) en GD. Incluso en este escenario, ABSOLAR publicó que habrá una inversión de 1,1 mil millones en generación distribuida.
Los impactos del embudo de la muerte: la necesidad de adaptación y nuevas oportunidades
Las distribuidoras enfrentan el desafío de adaptarse a la generación distribuida (GD), que causa temor a la disminución de los ingresos y demanda inversiones para acomodar el flujo intermitente en la red. Ante este escenario, surge la pregunta: ¿las distribuidoras buscarán formas de evitar la GD o se prepararán técnica y económicamente para el futuro del sector?
En este contexto de transformación, surgen oportunidades en el área de movilidad eléctrica y la prestación de servicios auxiliares para nuevos agentes del mercado. Las empresas de servicios públicos tienen una posición privilegiada con respecto al consumo de energía de sus clientes y al suministro de insumos. Pueden participar activamente en la instalación y provisión de sistemas fotovoltaicos y baterías para los consumidores, con control personalizado, además de alimentar puntos de recarga para vehículos eléctricos.
Aunque esto resulta en una pérdida de ingresos relacionada con los activos inmovilizados, existen ganancias con los servicios asociados, con el objetivo de aumentar la rentabilidad. Sin embargo, todavía falta un conjunto de optimización, software, operaciones asociadas y equipos certificados para permitir una red con una penetración generalizada de la GD y explotar plenamente esta tendencia.
Una oportunidad clara es la creación de múltiples microredes, donde la generación, el consumo, el almacenamiento y el control ocurren localmente, alternando con la estructura de alimentación típica del sistema de distribución. Esto implica formar un sistema compuesto por un grupo de recursos energéticos distribuidos y cargas interconectadas, con límites eléctricos claramente definidos, actuando como una entidad controlable única en relación con la red. Este enfoque permite una mayor flexibilidad operativa y una mayor resiliencia del sistema, además de facilitar la integración de fuentes renovables y promover la autosuficiencia energética en comunidades específicas.
Estas transformaciones requieren una visión estratégica de las distribuidoras, que necesitan adaptarse al nuevo contexto, buscar asociaciones e invertir en tecnologías y soluciones innovadoras. El desarrollo de plataformas digitales para monitorear y controlar los activos distribuidos, la implementación de sistemas de gestión avanzados y el uso de algoritmos de inteligencia artificial son algunos ejemplos de enfoques que pueden adoptarse para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades presentadas por la generación distribuida.
Al prepararse para el futuro del sector eléctrico, las distribuidoras no solo sobrevivirán a los cambios, sino que también prosperarán y ofrecerán un servicio de calidad a los consumidores.
Las tendencias actuales para los sistemas eléctricos incluyen un aumento en los niveles de DER, almacenamiento de energía, programas de respuesta a la demanda, además de iniciativas de eficiencia energética. A corto plazo, los operadores del sistema deben hacer todo lo posible para prever la producción de generación renovable intermitente, así como la demanda. A largo plazo, diseñar la capacidad de estos recursos será una tarea compleja debido al rápido declive en el costo de las tecnologías, además de la presión política de la sociedad por incentivos para ellos.
¿Energía Transactiva: solución para el futuro de la distribución?
El desarrollo de la Energía Transactiva (TE) tiene como objetivo establecer un vínculo dinámico entre la oferta y la demanda en el sistema eléctrico, a través de la respuesta de cargas eléctricas y generación en el lado del consumidor, en respuesta a señales de precios.
El uso de TE ofrecerá una solución a los crecientes desafíos relacionados con la eficiencia y la confiabilidad del sistema eléctrico, resultantes de la rápida adopción de nuevas tecnologías, tanto por parte de los consumidores como de los generadores.
Este enfoque innovador permite una gestión más inteligente y eficiente de la energía, lo que permite la optimización del consumo, la reducción de costos y la integración armoniosa de fuentes de energía renovable en el sistema eléctrico. Al promover la interacción activa entre los agentes involucrados en la generación y consumo de energía, la TE contribuye a la construcción de un sistema energético más resiliente y sostenible.
Además, la integración de la movilidad eléctrica tiende a aportar una nueva visión al sector mediante el control de estaciones de carga que, además de cargar vehículos eléctricos, pueden proporcionar confiabilidad adicional a la red. Finalmente, crear herramientas que definan la tarifa en función de la ubicación, la capacidad y el tiempo de uso. Además de adoptar la señal económica para la interfaz de automatización residencial, GD y red MT/BT buscando eficiencia energética y económica, garantizando el flujo financiero para el sector.